Tenía proyectos a futuro. Que el auto, que la casa, que sus amistades y sus nietos. Pensaba en ellos permanentemente. Los soñaba, los imaginaba. Jugaba con ellos en su mente, los paseaba y malcriaba!!
Recordaba sus momentos de gloria del pasado, disfrutaba y reía. Lo vivido... bien vivido estaba.
Reía ante la pregunta que siempre solía hacerle él: ¿y ahora??, '¿qué hay para hoy?
Solía levantar los hombros y poner cara de "no sé, ni idea!".
En realidad no le importaba mucho el hoy. Vivía, o al menos eso creía, el día a día. Proyectos para hoy,nunca hacía. Su concepción, errada o no, era: si proyecto es futuro y si recuerdo es sólo pasado. El Presente deja de serlo al nombrarlo. Nada que no se haya dicho antes, pero lo había asumido de tal forma que se le encarnó.
Pensaba en lo que fue y en lo que vendría!!Jamas se le ocurriría pensar hoy... ya... ahora; a menos que su trabajo se lo indicara, o la situación de su vida se lo requiriera... urgencias. Sólo las urgencias la hacían pensar en el preciso momento que vivía.
Un día se dedicó a pensar qué sería de su hoy si lo proyectara. Qué cambiaría en su vida el estructurar en una agenda el presente? Dio vueltas y vueltas, sonrió y de golpe... la carcajada: -NADA! .- Gritó con fuerzas y entre risas. No eran risas nerviosas como se las hubiese esperado, o con llanto de impotencia! NO... eran risas de felicidad. Las que no pudo comprender tampoco.
"Todos tienen un proyento en el Mientras tanto!" y ella se preguntaba -¿ por qué tengo que ser como todos?¿Dónde dice, dónde esta escrito que debo ser como todos? ¿qué regla establece eso?.
Será capricho o sólo una diferencia que la marcaba como distinta a otros, o similiar a millares de personas.
Desorganizada, tal vez? Lo que sabía era que no necesitaba proyectar su hoy y que día a día sabía si había sido Feliz o no tanto.
El mientras tanto... se hace segundo a segundo. Solía pensar que ya había sido hormiga precavida pero hoy quería ser como "La cigarra", si la de María Elena y con la voz de Pedro!!! y día a día se despertará cantando al sol...hasta que llegaran sus nietos.
miércoles, 8 de julio de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
Y un día dejaron de verse...
Se sentó pegadita a la ventana que daba sobre Callao, prendió un cigarrillo pidió un café y se sumergió en los recuerdos. En la vereda de enfrente vio el Normal. Volvieron los guardapolvos blancos, aglomeración de adolescentes y el humo de los primeros puchos.
Su mente había retrocedido veinticinco años. Se vio sentada con la profesora de física repasando vaya a saber que fórmula que no entendía... los encuentros con los pocos varones de la escuela, las charlas de las horas en las que una supuesta bomba estallaría en el Normal...Y hasta el día que conoció a Fernanda, "su" amiga.
Hoy la esperaba, después de más de veinte años de ausencias. ¿Cómo sería ese encuentro? ¿la vería nuevamente entallada en el "maiot" negro con la pollera larga y "las chinitas" el cabello suelto enrulado y largo? y ella ¿se sentiría con el pelo corto de nuevo, con las pecas y el sweter rojo? ¿Recordarían a Guillermo y a Eduardo, con risas??
Su mente se abrió y sintió un aire que reconoció al instante y pensó que después de años de intensa amistad, con viajes, mates, salidas de amigas, recitales, las visitas al Sindicato de Seguro (las noches de Dolina, Castelo, Stronatti) y a lo de Alejandro (el dentista) un día dejaron de verse.
Los errores y ruidos en la comunicaciòn fueron cada día más intensos. Ninguna intentó mucho. las excusas?? Tareas de la Facultad, trabajos después de hora, clases de inglés... y así se sumaron muchas mas.
Se fueron dejando... se fueron olvidando... la vida les jugaba el juego del alejarse por la vida misma.
No sé qué pasó por la cabeza de ellas, de una en especial. Solo sé que una (María) se angustiaba al pensar en su amiga. El no poder entender el alejamiento... siempre pensaba en que la libertad de elección era lo ideal y que algún día volverían a encontrarse.
Después de 22 años: Una, la angustiada... decidió probar suerte. Buscó en la red, las guias telefónicas y los lugares frecuentados.Nada... hasta que un día, por arte de magia se hizo de un teléfono y llamó:
-Cómo conseguiste mi teléfono ???:- fue la frase que la derrumbó.
Explicó la situación y al final de la charla supo que la distancia, física y temporal habían dejado huella. Hasta que el enunciado final le dio esperanzas.
Fernanda enumeraba los días en que se encontraba en la casa, los horarios de clases y hasta el mail.
María sintió que la sonrisa fue surgiendo, casi imperceptible hasta que la vio en el reflejo de un vidrio... estaba feliz.
Días pensando cuándo la encontraría, cómo sería... y hoy se encontraba ahí, en la misma esquina. Callao y Corrientes: La Opera, bar de su adolescencia, de mediodías después del cole, de viernes y sábados de salidas. El bar de los encuentros de las chicas y chicos del Normal con las profes transgresoras que ayudaban con clases particulares a cambio de un café.
Sintió que algo tocó su hombro. Volvió de repente. Miró y sonrió. Fernanda la había reconocido y la llamaba con su viejo apodo. Se abrazaron, rieron y lloraron, como lo habían hecho veinte años atrás. Se pusieron al tanto de la vida, de las pérdidas y las ganancias, de los amores y desamores, pero lo que ninguna llegó a comprender realmente tras horas de charla y de revivir lo vivido fue porqué un día dejaron de verse.
miércoles, 1 de julio de 2009
Destiempo...
Sintió rejuvenecer cuando la encontró. Tenía veinte años menos, la piel más fresca, diferente y fuerte que lo atraía.Una boca carnosa que besaba cálida, húmeda y suave, y una sensualidad que pocas veces la había visto en una mujer, esa actitud! qué bonita la hacían!
Cuando la vio... esa noche de verano, la miró de arriba abajo. Sacó a milímetro cada detalle de ella. Desde la ropa hasta las uñas de los pies, perfectamente pintadas de rojo.
Sus sesenta y dos años no le habían pesado, ni por ser abuelo, ni por sus problemas de salud. De Hecho los disfrutaba por todo lo vivido,se jactaba de la historia de su vida, de sus años de activo en su puesto de trabajo, de sus amantes, de sus vueltas...
Cuando la vio sonrió y pensó, casi como "tío Alberto" de Serrat... "que suerte tienes cochino en al final del camino te esperó una sombra fresca de una piel dulce..." claro ella no tenía veinte sino cuarenta; pero era dulce.
La noche que pudieron estar juntos era tanta la expectativa a cubrir... que no pudo. Sólo pudo observarla y mimarla. Ella no se molestó, sólo lo abrazó y disfrutó de esas caricias. Nadie en su vida lo había cuidado tanto en un cuarto de hotel.Siguieron las charlas, los besos y los encuentros. Pocas veces pudo cubrir sus propias expectativas. Se desvivía al verla a ella tan mujer y tan libre... en el estado más salvaje del encuentro de dos cuerpo.
Cuando se dejaban de ver, él, sufría por los posibles encuentros de ella con otros. Quién ocuparía su lugar y suponía que lo disfrutaría como él,pero cubriendo las falencias que él sentía. Los celos le fueron ganando cada día y momento en que no la encontraba, que no la tenía, que no la sentía.
No podía soportar que ella no estuviera con él siempre, sabía de los encuentros con otras personas y eso cada día le fue erosionando la mente.
Una noche decidió decirle adiós, sin mediar palabra.Pero sus deseos fueron mas fuerte y no soportó dos días sin ella. Volvió a buscarla, la persiguió hasta encontrarla y ella accedió al encuentro. Otra vez la edad le jugó una mala pasada.Esta vez... ella no soportó.
La decepción de sólo acompañar a un mago... a un vendedor de ilusiones, superaron la paciencia de ella. sólo se vistió y salió dándole un beso en la frente.
Él se quedó sentado en la cama esperando que volviera.Nunca regresó.
Un día decidió mandarle una carta explicando sus problemas y vivencias con ella. Consiguió un poco de clemencia y compasión, sólo cuidando la relación de amistad, fortalecida por la piel imposible de conformar, pero amistad.Días de charlas telefónicas pero no lo soportó, preguntó lo que no debía "¿quién anda por tu cuerpo como yo no pude?".
No recibió respuesta. Insistió: "¿te hace gritar como yo no pude?" y la respuesta buscó el corte absoluto: "si".
En silencio lloró, salió a caminar y se apresuró a tratar de vivir los pocos metros que lo separaban de la muerte.
Cuando la vio... esa noche de verano, la miró de arriba abajo. Sacó a milímetro cada detalle de ella. Desde la ropa hasta las uñas de los pies, perfectamente pintadas de rojo.
Sus sesenta y dos años no le habían pesado, ni por ser abuelo, ni por sus problemas de salud. De Hecho los disfrutaba por todo lo vivido,se jactaba de la historia de su vida, de sus años de activo en su puesto de trabajo, de sus amantes, de sus vueltas...
Cuando la vio sonrió y pensó, casi como "tío Alberto" de Serrat... "que suerte tienes cochino en al final del camino te esperó una sombra fresca de una piel dulce..." claro ella no tenía veinte sino cuarenta; pero era dulce.
La noche que pudieron estar juntos era tanta la expectativa a cubrir... que no pudo. Sólo pudo observarla y mimarla. Ella no se molestó, sólo lo abrazó y disfrutó de esas caricias. Nadie en su vida lo había cuidado tanto en un cuarto de hotel.Siguieron las charlas, los besos y los encuentros. Pocas veces pudo cubrir sus propias expectativas. Se desvivía al verla a ella tan mujer y tan libre... en el estado más salvaje del encuentro de dos cuerpo.
Cuando se dejaban de ver, él, sufría por los posibles encuentros de ella con otros. Quién ocuparía su lugar y suponía que lo disfrutaría como él,pero cubriendo las falencias que él sentía. Los celos le fueron ganando cada día y momento en que no la encontraba, que no la tenía, que no la sentía.
No podía soportar que ella no estuviera con él siempre, sabía de los encuentros con otras personas y eso cada día le fue erosionando la mente.
Una noche decidió decirle adiós, sin mediar palabra.Pero sus deseos fueron mas fuerte y no soportó dos días sin ella. Volvió a buscarla, la persiguió hasta encontrarla y ella accedió al encuentro. Otra vez la edad le jugó una mala pasada.Esta vez... ella no soportó.
La decepción de sólo acompañar a un mago... a un vendedor de ilusiones, superaron la paciencia de ella. sólo se vistió y salió dándole un beso en la frente.
Él se quedó sentado en la cama esperando que volviera.Nunca regresó.
Un día decidió mandarle una carta explicando sus problemas y vivencias con ella. Consiguió un poco de clemencia y compasión, sólo cuidando la relación de amistad, fortalecida por la piel imposible de conformar, pero amistad.Días de charlas telefónicas pero no lo soportó, preguntó lo que no debía "¿quién anda por tu cuerpo como yo no pude?".
No recibió respuesta. Insistió: "¿te hace gritar como yo no pude?" y la respuesta buscó el corte absoluto: "si".
En silencio lloró, salió a caminar y se apresuró a tratar de vivir los pocos metros que lo separaban de la muerte.
sábado, 13 de junio de 2009
Silencios...
No se veían seguido. Una o dos veces por mes. Pero con la intensidad de la vida misma.
Cada uno sabía qué, cuánto y cómo daba.
Cada uno sabía en qué y cuánto mentía el otro… y lo disfrutaban.
Se disfrutaban. Solo podían disfrutarse como sabían. Sin palabras, con caricias y mucho sudor.
Se necesitaban mutuamente. A la distancia se amaban, pero no se lo decían por miedo a sufrir.
El silencio y las caricias era el mejor aliado para ellos. Noches de mate, música, literatura, arte…pero silencioso.
Él la buscaba y ella accedía a los encuentros. No era mero capricho de ninguno. Era el afecto que los congregaba.
Él solía decir: “te conmino a venir” y ella decía. “allí estaré” nunca por miedo a las represalias, sino por el puro placer que tenía al compartir el silencio y la buena música.
Varias cosas tenían en común: La coraza era la más evidente (aunque solían sacárselas cuando se encontraban), los miedos a sufrir pero sabían que el dolor era inherente a ellos mismos; el saberse amable (con capacidad de amar y ser amados), pero el desasosiego sólo les hacía mostrarse duros.
Él pensaba que la inteligencia y la sensibilidad era un mixtura no recomendable para una mujer, porque la hacía vulnerable.
Ella, por su parte, pensaba que… la sensibilidad podía existir de las puertas para adentro y que el ser inteligente no implicaba riesgo alguno. Pero odiaba todo lo que involucrara fragilidad. Jamás se haría ver como sensible. Aunque delante de él, poco importaba.
Sólo podían encontrarse cuando sus relaciones inestables se los permitía. Ellos eran tan inestables como sus propios vínculos. Inestables estables. Sabían el ritmo que debían llevar. Se acoplaban muy bien. Y se sabían casi de memoria.
Se conocían a la perfección, detalles del amor, de los mimos y los bailes con las sábanas.
Sólo algunos días, cuando no se veían… se hablaban. Largas charlas, horas de filosofía (de la barata y de la seria). Así se complementaban en el próximo encuentro.
Eran días de Angustia, de uno o de otro, pero angustia compartida. Eran los días donde sólo podían darse besos paternales, filiales o fraternales. Besos al fin.
Ellos no saben cómo terminará la historia. Sólo saben que se buscan, se encuentran y se disfrutan. Así, como saben hacerlo… en silencio.
Cada uno sabía qué, cuánto y cómo daba.
Cada uno sabía en qué y cuánto mentía el otro… y lo disfrutaban.
Se disfrutaban. Solo podían disfrutarse como sabían. Sin palabras, con caricias y mucho sudor.
Se necesitaban mutuamente. A la distancia se amaban, pero no se lo decían por miedo a sufrir.
El silencio y las caricias era el mejor aliado para ellos. Noches de mate, música, literatura, arte…pero silencioso.
Él la buscaba y ella accedía a los encuentros. No era mero capricho de ninguno. Era el afecto que los congregaba.
Él solía decir: “te conmino a venir” y ella decía. “allí estaré” nunca por miedo a las represalias, sino por el puro placer que tenía al compartir el silencio y la buena música.
Varias cosas tenían en común: La coraza era la más evidente (aunque solían sacárselas cuando se encontraban), los miedos a sufrir pero sabían que el dolor era inherente a ellos mismos; el saberse amable (con capacidad de amar y ser amados), pero el desasosiego sólo les hacía mostrarse duros.
Él pensaba que la inteligencia y la sensibilidad era un mixtura no recomendable para una mujer, porque la hacía vulnerable.
Ella, por su parte, pensaba que… la sensibilidad podía existir de las puertas para adentro y que el ser inteligente no implicaba riesgo alguno. Pero odiaba todo lo que involucrara fragilidad. Jamás se haría ver como sensible. Aunque delante de él, poco importaba.
Sólo podían encontrarse cuando sus relaciones inestables se los permitía. Ellos eran tan inestables como sus propios vínculos. Inestables estables. Sabían el ritmo que debían llevar. Se acoplaban muy bien. Y se sabían casi de memoria.
Se conocían a la perfección, detalles del amor, de los mimos y los bailes con las sábanas.
Sólo algunos días, cuando no se veían… se hablaban. Largas charlas, horas de filosofía (de la barata y de la seria). Así se complementaban en el próximo encuentro.
Eran días de Angustia, de uno o de otro, pero angustia compartida. Eran los días donde sólo podían darse besos paternales, filiales o fraternales. Besos al fin.
Ellos no saben cómo terminará la historia. Sólo saben que se buscan, se encuentran y se disfrutan. Así, como saben hacerlo… en silencio.
jueves, 4 de junio de 2009
PINKY Y CEREBRO:A CONQUISTAR EL MUNDO

No saben en qué condiciones, ni cuándo ni por qué… pero un día se vieron sentadas en un bar; rodeadas de proyectos, sueños y múltiples ideas para salvar el mundo…
Sacaban cuentas… alrededor de un año había transcurrido desde que se vieron por primera vez. Una de ellas (yo) recuerda que a una pregunta de la otra (Ella) le había respondido con munición gruesa. Ese fue el primer recuerdo de cómo se hablaron.
Después pasaron por unos acetos, unas ballerinas, uso ceniceros no cambiados… mucha risa, cervezas, vinos y ensaladas de frutas.
Pudieron compartir sus vidas, sus muertes, sus “re-nacimientos” y cada momento de vida que se suelen robar.
Lo importante, el día de hoy es que en cada encuentro, con día fijo en la semana y con algún otro sustraído a la soledad, se juntan para solucionar y compartir cada segundo de este mundo.
El mundo circunstancial… doloroso y acobardado que las rodea.
Ese en que nos tocó estar, vivir y hacer.- Es el que tratamos de cambiar en cualquier bar, en un “paquete” restaurante o en el césped del Parque Ecológico.
Esta noche… como todas las noches, como “Pinky y Cerebro”, pensaremos la forma de “solucionar los problemas del mundo”… con la diferencia de la cena: Polenta: para tener fuerzas… pajaritos: para volar, un buen vino para reír y frutas para dar colores a la noche y a cada uno de nuestros sueños.
Cecilia… Gracias por estar, compartir y Estar. Con un beso en el alma.
Sacaban cuentas… alrededor de un año había transcurrido desde que se vieron por primera vez. Una de ellas (yo) recuerda que a una pregunta de la otra (Ella) le había respondido con munición gruesa. Ese fue el primer recuerdo de cómo se hablaron.
Después pasaron por unos acetos, unas ballerinas, uso ceniceros no cambiados… mucha risa, cervezas, vinos y ensaladas de frutas.
Pudieron compartir sus vidas, sus muertes, sus “re-nacimientos” y cada momento de vida que se suelen robar.
Lo importante, el día de hoy es que en cada encuentro, con día fijo en la semana y con algún otro sustraído a la soledad, se juntan para solucionar y compartir cada segundo de este mundo.
El mundo circunstancial… doloroso y acobardado que las rodea.
Ese en que nos tocó estar, vivir y hacer.- Es el que tratamos de cambiar en cualquier bar, en un “paquete” restaurante o en el césped del Parque Ecológico.
Esta noche… como todas las noches, como “Pinky y Cerebro”, pensaremos la forma de “solucionar los problemas del mundo”… con la diferencia de la cena: Polenta: para tener fuerzas… pajaritos: para volar, un buen vino para reír y frutas para dar colores a la noche y a cada uno de nuestros sueños.
Cecilia… Gracias por estar, compartir y Estar. Con un beso en el alma.
lunes, 25 de mayo de 2009
Cuestión de números

Hoy es 25 y faltan 24, a las 22 serán 48 que es igual a dos... eso es más o menos lo que hoy me desperté pensando.
Es raro que le de importancia a los números. de hecho.. los odio. Nunca aprendí a dividir, si sumar, multiplicar o restar. Dividir me cuesta una barbaridad.
El 17 de mayo empecé con la necesidad de la cuenta regresiva. Es que nunca me había pasado tener esa necesidad. Siempre obvie el mes siguiente.. bueno no siempre digamos que desde hace 4 años ese transcurrir del 17 de mayo al 17 de junio no es grato. Pero antes era peor. Odiaba el 17 de junio,
Bueno tantas fechas tanto número. Te explico?? en realidad esto es parte de la "tarea para el hogar" no sé si tanto para mi sino para él. No voy a decir quien es él. Él sabe quien es.
Hoy 25 faltan 24 para los 42. y sabes que??? es la primera vez que los cuento, que los espero con ansias. Es como que necesito que lleguen para darme la bienvenida a la vida. para decir "Heme aquí.alguien te espera!" en este caso la que espera soy yo. Yo me espero, y creo que es demasiado.
Hoy hablé con alguien a quien adoro, un hombre de años vividos, con canas en las sienes, de voz suave y amable todo afecto en cada palabra. Es Simplemente mi tío.Ese que se cruzó un día por mi camino y con quien nos hemos adoptado mutuamente.
Este hombrecito, por cierto nada pequeño y que tiene buenas extremidades superiores para los abrazos, sabe tocarme el corazón y hoy fue uno de esos días.Se apareció de golpe como si no estuviera y nos pusimos a hablar.
Hacía días que nos nos veíamos, por los lugares que frecuentamos.Y salio el temas de los números.en primera instancia reconocer que faltan 24 para los 42 no me afecta en forma negativa.. de ninguna manera. He visto y he hablado con gente que no desea envejecer, y yo creo que envejeces cuando la mente no te da, cuando el corazón se cerró. y a cómo viene la mano... por lo menos de este lado no hay nada de eso.. Sólo alguna que otra cana mas, arruga en el rostro o kilo de mas. Pero es lo que da el sabor a decir.. Experiencia en años he ganado.. y no la vejez se me vino encima.
Debo reconocer, y seré reiterativa con esto, es que es la primera vez que deseo cumplir años. No pienso en los que vendrán o dejaran de hacerlo. En los que me regalarán algo o no!!! pienso en mi.No sé si estoy en el camino correcto sé que voy en busca de mi misma, de darme los gustos. de no ponerme en segundo o tercer plano.
El tío me decía que le gustaba escucharme así... que era algo que por ahí tiene que ver con la valoración de uno mismo. Fuesen por los motivos que fuesen esa actitud era buena y que tenemos por costumbre jodernos a nosotros mismos . Lo que me hizo pensar que en estos 42, sólo cumplí con los designios sociales. Con los espacios y lugares que destinaron mis genitores... con los espacios de la escolarización, en los de familia, mi marido, mi hijo y siempre relegándome. No es tiempo de que sea Egoista?
Con su voz grave, pero dulce acotaba que: si uno no se valora , No hace cosas para si mismo ...que siempre es tiempo de cambiar . Aunque no sea una cosa fácil, que puede haber miedos a esos cambios, a los resultados etc, y que es natural lógico, pero siempre es bueno cambiar , cuando es para bien de uno.
Sabes... los tengo a los miedos... millones, pero si no salgo de mi... ya no será miedo será encierro por cobardía.
Esta vez tengo ganas de festejar que estoy acá, que alguna vez fui el espermatozoide más rápido que le gané a alguien y a pesar de no haberme deseado, quien debía.. Estoy y Soy.
Que es MI TIEMPO, que son mis ganas y ya nadie puede arruinarme nada... así lo decreto y sé que ese día será de gran sorpresa y felicidad. Algo va a Pasar, no sé ni qué ni cómo.. pero algo va a pasar.
por eso a 24 de los 42 y a 3 hs de las 48... eso te lo explico ahora?? noooo... suma cada día a las 22, un 24 que es uno.-.-. ( Esta vez no me pidas ni ortografía ni puntuación.. es lo que hay!!)
martes, 14 de abril de 2009
Recuerdos
Quiso escribir mas que nunca. Se sentó en paz frente al monitor, un café, un cigarillo y empezó a teclear.
sólo unas líneas sin sentido alguno. Ideas y personajes, rondaron por su mente. Nada satisfacía.
Palabras, frases, acciones... oraciones.. Sujetos y predicados. Nada era suficiente.
Su mente volaba a mil por hora.pero nada coordinaba. No había conectores, ¿qué quería decir??
Tampoco sabía, sólo tenía ganas de escribir.
Dejó de pensar la historia. Dibujó cómo sabía hacerlo... sólo rastros de un lápiz en la hoja, sin sentido alguno.
Puso música. Prendió el hogar- ya había comenzado el frío- algo se ahumó, como era la costumbre, sonrió y las imágenes invadieron su mente.
Sólo escuchaba el crepitar de la leña, que invadió el recuerdo de Serrat y las musas. Trasladó su mirad hacia las viejas fotos. Se sentó en el sofá. Revisó viejos cuadernos, relatos dulces y dolorosos. Trágicos y cómicos, tuvo mil imagenes de cosas vividas, pasaron mas de cuarenta años frente a sus ojos y después de largo rato, entre risas y lágrimas, sólo disfrutó de su soledad, del café y mas cigarrillos.
Miró el viejo reloj del escritorio y se abandonó a sus pensamientos. Pensó, mañana será mejor y se dejó abrazar por Morfeo.
sólo unas líneas sin sentido alguno. Ideas y personajes, rondaron por su mente. Nada satisfacía.
Palabras, frases, acciones... oraciones.. Sujetos y predicados. Nada era suficiente.
Su mente volaba a mil por hora.pero nada coordinaba. No había conectores, ¿qué quería decir??
Tampoco sabía, sólo tenía ganas de escribir.
Dejó de pensar la historia. Dibujó cómo sabía hacerlo... sólo rastros de un lápiz en la hoja, sin sentido alguno.
Puso música. Prendió el hogar- ya había comenzado el frío- algo se ahumó, como era la costumbre, sonrió y las imágenes invadieron su mente.
Sólo escuchaba el crepitar de la leña, que invadió el recuerdo de Serrat y las musas. Trasladó su mirad hacia las viejas fotos. Se sentó en el sofá. Revisó viejos cuadernos, relatos dulces y dolorosos. Trágicos y cómicos, tuvo mil imagenes de cosas vividas, pasaron mas de cuarenta años frente a sus ojos y después de largo rato, entre risas y lágrimas, sólo disfrutó de su soledad, del café y mas cigarrillos.
Miró el viejo reloj del escritorio y se abandonó a sus pensamientos. Pensó, mañana será mejor y se dejó abrazar por Morfeo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)